¿Te has puesto un implante dental o estás pensando en hacerlo? Entonces esto te interesa más de lo que crees. Aunque los implantes son una de las soluciones más efectivas y duraderas en odontología, hay un enemigo silencioso que puede acabar con ellos si no se detecta a tiempo: la periimplantitis.
Y no, no es algo raro ni poco común. Según estudios recientes, afecta hasta al 20% de los pacientes con implantes a los 5 años de habérselos colocado. ¿La buena noticia? Si sabes cómo detectarla y actuar, puedes evitar que vaya a más.
¿Qué es exactamente la periimplantitis?
Una enfermedad que ataca a los implantes, no a los dientes
La periimplantitis es una inflamación del tejido que rodea a un implante dental, acompañada de pérdida de hueso. Es decir, no se trata solo de encías inflamadas (eso sería mucositis periimplantaria), sino de un proceso más profundo y destructivo que puede llevar al fracaso total del implante.
¿Cómo se origina?
- Por acumulación de placa bacteriana y sarro alrededor del implante.
- Por una mala higiene bucal (sí, incluso con implantes debes cepillarte bien).
- Por fumar, tener diabetes o antecedentes de periodontitis.
- Por una mala colocación del implante o un diseño protésico deficiente.
Síntomas claros para que no te pille por sorpresa
¿Cómo saber si tienes periimplantitis o si es solo una inflamación leve?
Aquí van las señales más frecuentes:
Encías enrojecidas e inflamadas
Si notas que la zona alrededor del implante se ve más roja de lo habitual o inflamada, no lo ignores.
Sangrado al cepillarte
Sangrar no es normal. Nunca. Menos aún si ocurre en un implante.
Dolor o sensibilidad
Aunque muchas veces es indolora al inicio, si ya hay dolor o molestia persistente, hay que actuar.
Pus o mal olor
Indican infección activa. No lo dejes pasar.
Movilidad del implante
Este ya es un síntoma tardío y grave: si el implante se mueve, es probable que la pérdida ósea sea importante.
Confirmación radiográfica
El dentista debe hacer una radiografía para comprobar la pérdida de hueso y confirmar el diagnóstico.
Cómo prevenir la periimplantitis desde el primer día
La clave: prevención constante, no solo revisión ocasional
Tener un implante no significa olvidarte del dentista. Al contrario, implica ciertos cuidados adicionales que no puedes pasar por alto:
1. Cepillado meticuloso (pero sin pasarte)
Usa cepillos específicos para implantes (como los interdentales), y asegúrate de limpiar entre las prótesis.
2. Irrigadores bucales: un buen aliado
No sustituyen el cepillado, pero ayudan a eliminar residuos difíciles.
3. Revisión profesional cada 4-6 meses
Aunque no te duela nada. Así se detectan los primeros signos antes de que sea demasiado tarde.
4. Dejar el tabaco
Si fumas, multiplicas tus probabilidades de desarrollar periimplantitis. A veces, simplemente dejar de fumar ya mejora el pronóstico del tratamiento.
5. Control de enfermedades sistémicas
Como la diabetes: mantenerla bajo control ayuda a prevenir infecciones orales.
Tratamientos que realmente funcionan (y cuáles no)
¿Qué hacer si ya tienes periimplantitis? Depende de en qué fase estés.
1. Mucositis (etapa inicial)
Aún no hay pérdida ósea, solo inflamación. Aquí el tratamiento suele ser:
- Limpieza profesional con ultrasonidos o curetas de titanio.
- Antisépticos como la clorhexidina.
- Mejoras en la higiene del paciente.
2. Periimplantitis leve o moderada
Si hay pérdida ósea, se puede intentar conservar el implante con:
- Descontaminación mecánica: limpieza profunda de la superficie del implante.
- Terapia antibiótica local o sistémica.
- Láser o fototerapia: algunos estudios muestran eficacia limitada pero prometedora.
- Cirugía de acceso: para limpiar la zona de forma directa.
3. Periimplantitis avanzada
Si el daño es muy severo, puede que no quede más remedio que:
- Retirar el implante.
- Realizar regeneración ósea guiada si se va a colocar otro en el futuro.
¿Qué tratamientos han demostrado mejor resultado?
Según un metaanálisis publicado en Clinical Oral Implants Research (junio 2025), la combinación de cirugía de acceso + terapia antibiótica sigue siendo el enfoque más efectivo en casos moderados y avanzados. Sin embargo, ningún tratamiento es universal: la clave está en adaptar el plan a cada paciente.
Prompt práctico para pacientes y profesionales
Si eres dentista o paciente preocupado, puedes usar este prompt en ChatGPT o Claude para obtener una pauta personalizada:
Tengo un implante dental desde hace [X años] y he notado [síntomas como sangrado, dolor, enrojecimiento]. ¿Podrías explicarme si puede tratarse de periimplantitis y qué medidas debería tomar según mi caso?
También sirve como guía para preparar la consulta con tu dentista.
Lo que pienso como profesional
He visto demasiados casos en los que la periimplantitis se detecta tarde por simple descuido o por no darle importancia a un sangrado ocasional. Y duele —no solo físicamente, sino también emocionalmente— ver cómo un tratamiento costoso y bien hecho se pierde por falta de seguimiento.
Lo que intento siempre explicar a los pacientes es que un implante no es inmortal. Necesita atención constante. La gente cree que es como poner un tornillo y olvidarse, pero no. Y cuando lo entienden, empiezan a cuidar su boca como lo harían con algo que valoran de verdad.
No esperes a que sea tarde
Si tienes un implante, tu prioridad debería ser mantenerlo en perfectas condiciones.
Revisa tus hábitos, acude a tus revisiones y no subestimes ningún síntoma.
La periimplantitis se puede evitar. Y si aparece, cuanto antes se actúe, mejor será el pronóstico.
Y si aún no te has puesto un implante pero estás considerando hacerlo, asegúrate de elegir una clínica que te acompañe también después del tratamiento. En la Clínica Dental Dra. Rocío Velasco no solo colocamos implantes: los cuidamos contigo para que duren lo que deben durar.
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